El mundo natural siempre ha ido de la mano con el quehacer científico. La madre naturaleza ha sido una aliada incondicional de los hallazgos que han mejorado el hábitat de las personas en todo el globo terráqueo. Es una realidad sin tapujos de que la flora ha proporcionado insumos para la elaboración de productos que, de una manera u otra, han permitido un extraordinario poder de cura en la salud, mejorando el bienestar de los seres humanos.