El cierre de la embajada de su país en República Dominicana se suma a diferentes acciones que limitan las buenas relaciones, la movilidad, el intercambio, las libertades y el derecho de los nicaragüenses. La clausura de la sede fue la respuesta a la censura de este y otros países a la suspensión de las elecciones que estaban programadas para este año. Tras expulsar y desnacionalizar a disidentes, aislar a los que permanecen en el territorio no es ningún problema para él.