Con lo elevada que está la temperatura, genera sosiega la aclaración del ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría, en el sentido de que no se contempla un aumento de la tarifa eléctrica. Aunque las alzas en el petróleo y sus derivados, así como en el transporte marítimo pudieran justificar un reajuste, en las condiciones actuales la decisión sería un golpe demoledor al bolsillo que podría tener consecuencias en la paz social. Santos despejó inquietudes al señalar que la inclusión de un incremento de la tarifa en el Plan Nacional Plurianual del sector público 2025-28, elaborado por el Ministerio de Hacienda y Economía, “no significa que exista una decisión ni un proceso en marcha para aplicarla”. El plan recomienda retomar el reajuste de la tarifa eléctrica para enfrentar el déficit financiero de las Ede y desmontar progresivamente el subsidio cruzado. En momentos como los actuales es casi una provocación hablar de aumento de un servicio tan vital como el eléctrico. Alienta más todavía la afirmación del funcionario en el sentido de que la prioridad del Gobierno es mejorar la calidad del servicio, reducir las pérdidas de las distribuidoras e incrementar la generación.