Confieso mi asombro frente a algunas reacciones a la campana para la recaudación de medicinas para la infancia con cancer de Cuba. Sorpresivamente los ataques mas agresivos han provenido de cubanos a quienes hemos acogido en nuestra patria. Gente que curiosamente pudo devenir alguien precisamente por la revolución, como un guajiro que llego a dirigir la editorial mas prestigiosa de América y, saltar aquí por su amistad con el entonces ministro de cultura; o un escritor, hijo de zapatero, que reniega de la revolución porque “no hay yogurt”.