Durante 22 años he tenido el privilegio de contar con un espacio en la sección de opinión del periódico El Nacional, pero antes de siquiera escribir la primera palabra para este espacio, dediqué casi todos los veranos de mi adolescencia a trabajar como mensajero en el periódico por mandato de mi padre, que en ese momento lo dirigía. Desde que tengo uso de razón El Nacional fue – y continuó siendo hasta la semana pasada- el mismo periódico que conocí desde mi niñez.