La semana pasada traté el Día de los padres; también prometí que escribiría sobre lo que uno de mis vástagos me endilgó hace un par de años: que soy un necio, y esta es mi defensa. Empezaré por definir el concepto necio por la Real Academia de la Lengua: “Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber, falto de inteligencia o de razón. Porfiado en lo que hace o dice”.