De Maximo Gomez para su padre : Los recuerdos de mis vivencias junto a mi padre están y serán siempre parte de mis memorias, y no compartir con seres queridos el ejemplo, el valor, la honestidad y hasta lo tenaz que has sido, me resulta un egoísmo. Aunque les garantizo que por un asunto de espacio y tiempo no diré todo, si contare al menos 4 cosas que como anécdotas fueron para mi fundamentales en aras de forjar la personalidad y ese carácter que me ha permitido ser ese hombre en el que me convertí.

1. Ver a mi padre en el centro de más de 100 cabezas de ganado, o encima de cientos de quintales de café, como niño que era me resultaba alegador, y si luego se me acercaba con la camisa empapada de sudor, y me deba un abrazo, me volvía loco de la emoción. Y como no sentirlo así , si de esa camisa se desprendía el olor de una mezcla de Café, Cereza y Guayaba, que representaba el sacrificio de hombre , de padre , pero sobre todo, del guerreo que lucho siempre por el bienestar de su familia .
¡Cuánto orgullo siento por mi padre!

2. Una vez cuando tenía 10 años, preocupado por mi baja estatura decidió llevarme al hospital en compañía de Amor Belén (Dr. Raymundo Cuevas); un exquisito Abogado que tiempo después me serviría de norte a la hora de estudiar Derecho, y recuerdo lo hicimos un carrito Zastaba. Ese mismo día estuvimos en la residencia del Dr. José Francisco Peña Gómez, al cual, como forma de agasajo le llevamos medio saco de café seco lavado y la cantidad de lo que sería una lata de aceite grande del mismo producto , ya tostado , molido listo para consumo. En el referido hogar tuve la oportunidad de conocer al líder revolucionario Maximiliano Gómez, un caballero que de solo verlo emanaba y transmitía carácter. La admiración que por esos grandes hombres yo sentí, más la confianza que mi padre había depositado en mí, aunado a la seguridad que Amor Belén infundio sobre mí, sirvieron de entes referentes y hasta fuentes principal diría yo, a la hora de consolidar mi aptitud y mi carácter.

Carácter y aptitud. Eso que como móvil tuvo para el alargamiento de mi estatura, fue el incentivo para alcázar la verdadera grandeza, esa que solo nos da el conocimiento.

3. Otro de los recuerdos que siempre tengo presente, que y permanecen en mi ,porque a raíz de ese hecho impregno sobre lo que debe ser mi accionar el valor de la honestidad , es cuando mi padre le compro una finca a (Ubelo Trinidad) en 80 pesos dominicanos, luego de que ya se había llevado a cabo la transacción , por parte del vendedor se alegó que hubo una confusión en el precio, lo cual mi padre acepto y le aumento 20 pesos al valor de la finca que según su antiguo dueño en vez de 80 pesos valía cien (100).
Para Clodomiro Gómez el valor de la palabra estaba por encima de un contrato notarial, y para mí, mi primer referente de lo que hoy llamamos honestidad.

4. En tesitura del párrafo anterior vale recordar que mi padre le compro una propiedad al señor que muchos en mi sector “El Otro Lado de Jaragua “conocemos como Papa Manye por el valor de 109 pesos dominicanos, y bajo el argumento de que los demás seres humanos siente piensan como él, y el dinero de la compra, en vez de entregárselo a quien vendió, por el factor asociado a la distancia, lo envió con un hermano del mismo, apodado Choy Manye.

¡Cuánto desprendimiento, Honestidad y Lealtad en un solo hombre!
Por eso, y por muchas cosas más soy fiel creyente de que vale la pena reconocer las buenas acciones de mi padre, y como influyeron en mi vida hasta el día de hoy. Nuestra complicidad de padre hijo que ha puesto de manifiesto nuestra historia de amor como si fuese una calle de doble vía.

Papa, me diste una casa en villa Jaragua, yo repare y agrande la tuya.
Me diste una casa en Santo Domingo y te obsequie una superior.
Me diste una motocicleta para poder moverme con facilidad y ahora que has perdido un poco la movilidad yo te regale un vehículo para que te transportes cada vez que sea necesario.

Me diste 3 carreras universitarias y dos maestrías, y yo te graduó de Doctor honorifico en paternidad responsable, con maestría en familia unida.
Formaste alas en mí para que vuele en busca de privilegio y dignidad, como ya conseguí y te lo recompenso.

Tu como mi padre me enseñaste y me guiaste con tus principios, tu formación y tus buenas costumbres, y ahora yo asumo la responsabilidad de hacer lo mismo contigo.
Espero que siempre te sientas orgulloso de la persona que criaste y en la que me convertí, ya que jamás, jamás te defraudare.

Feliz cumpleaños padre mío.

Atentamente: Máximo Gómez