INTERNACIONAL.- Contentos después de la victoria de los Padres sobre los Rangers el lunes, los jugadores de San Diego abordaron el autobús que los llevaría del Globe Life Field al hotel del equipo.

El manager Jayce Tingler se sentó en su fila. El torpedero dominicano Fernando Tatis Jr. se sentó una fila más atrás. Estuvieron conversando los 30 minutos que duró el viaje. Otros que estaban cerca de ellos también ofrecieron sus opiniones. Parte de la conversación se centró en el primer grand slam en la carrera de Tatis y en su audaz decisión de hacer swing a una recta en cuenta de 3-0 de su compatriota Juan Nicasio. También hablaron de cosas que no tienen nada que ver con el béisbol.

En lo que fuera que se hablara, el ambiente dentro del autobús era animado y hasta eufórico. Con la aplastante victoria, probablemente la mejor exhibición colectiva del club en el 2020, los Padres habían puesto fin a una racha de cinco derrotas.

El martes, San Diego y Tatis Jr. siguieron el ritmo con otro triunfo en Texas, en el que el torpedero se robó de manera espectacular la tercera almohadilla (con los Frailes arriba 6-0) y se encontró con los lideratos de Grandes Ligas en jonrones, empujadas, anotadas y bases robadas.

“Ésa, para mí, es la historia”, dijo Tingler.

Pero no lo fue. Vaya que no lo fue.

Al mismo tiempo que los Padres iban camino al hotel el lunes, un tono completamente distinto se desató a lo largo del mundo del béisbol. No importaba para nada el hecho de que Tatis acabara de empujar siete carreras con un par de jonrones para retomar el liderato de cuadrangulares de las Grandes Ligas de manos de Mike Trout.

¿Había Tatis roto una regla no escrita al hacer swing en cuenta de 3-0 estando arriba su equipo por siete carreras? ¿Habían los Rangers roto una regla escrita al lanzar en dirección de Manny Machado con el siguiente lanzamiento? ¿Estaban los managers de ambos clubes tratando de quitarle lo divertido al béisbol con sus comentarios después del juego en los que ambos expresaron – por diferentes razones—que Tatis no debía hacer swing?

En el clubhouse de los Padres, la mañana del martes, varios jugadores y personal del equipo se rieron de la idea de que había nacido una especie de problema entre Tatis y Tingler.

“Quizás no lo dije exactamente de la forma correcta en referencia a lo que se estaba hablando”, dijo Tingler. “Con respecto a eso de ‘un momento para aprender’, me estaba refiriendo a las señas. Hemos perdido señas a lo largo del año y ya hemos hablado de estas cosas”.

Tingler apuntó rápidamente algo más:

“Estoy contento de que no captara esa seña”.

Tingler, vale la pena recordar, es un dirigente novato. Tomó la decisión de quitarle luz verde (para hacer swing) a su estelar torpeder, y le mandó la seña a su coach de la tercera base, Glenn Hoffman. Tatis nunca volteó a ver a Hoffman y en vez de eso, mandó un cañonazo hacia la banda contraria, dándoles ventaja de 14-3 a los Padres.

Tingler acotó que el momento fue una especie de experiencia de aprendizaje en lo personal para él. El lunes, había dicho que estaba tratando de evitar “abultar el marcador”. Un día después, reconoció que debía enfocarse en construir una ventaja lo suficientemente grande para evitar utilizar a sus mejores relevistas, especialmente considerando los problemas que ha tenido el bullpen de los Padres este año.

Entonces, ¿y esa señal de dejar pasar el pitcheo en 3-0?

“Obviamente, no fue la decisión correcta”, dijo Tingler. “Hizo un swing y anotamos cuatro carreras”.

Los fuegos artificiales empezaron con el siguiente pitcheo, cuando la recta de Ian Gibauts pasó por detrás de Machado. Tingler reiteró el martes que, en su opinión, las acciones de Gibaut fueron intencionales, aunque el lanzador no fue expulsado.

“Todo ese tema ya está fastidioso, tirarles a los bateadores o lanzarles por detrás de ellos”, dijo Tingler. “Es así, ya aburre. Pero confiamos en que MLB lo revisará. Han sido muy claros en que ese tipo de cosas no serán toleradas”.

Efectivamente, una hora antes del partido del martes, Gibaut fue suspendido por tres juegos, mientras que el manager de los Rangers, Chris Woodward, recibió una suspensión de un cotejo. Gibaut ya apeló.

“Me da un poco de risa que se me etiquete como alguien de la vieja escuela”, dijo Woodward, quien cumplió su castigo el martes. “He pensado mucho sobre la cantidad de zonas grises que hay en el juego cuando se trata de las reglas no escritas. Hemos superado muchas de esas cosas. Pero las cosas cambian de persona a persona. Yo espero que haga swing en 2-0. Yo espero que haga swing en 3-1. Ese pitcheo en 3-0 siempre fue el que te iba a poner en problemas si le hacías swing. Eso es simplemente de conocimiento común en el béisbol. Y ahora eso no está tan claro. En cualquier caso, estoy dispuesto a cambiar y adaptarme a la nueva norma si ése es el caso”.

Tingler ha expresado a viva voz su apoyo a la intensa forma de jugar de Tatis. El campocorto de los Padres siempre ha levantado miradas con sus bat flips y forma agresiva de correr las bases. Tingler le ha elogiado por eso y el martes volvió a hacerlo: “Si vamos a hacer que el béisbol crezca más, vamos a dejar que los muchachos jueguen. Vamos a promocionarlos”.

Quizás sea por eso que sus comentarios la noche del lunes no hayan caído bien a los fanáticos de los Padres y del joven quisqueyano. Parecía como si Tingler hubiese criticado a una de las figuras más atractivas del juego, pidiéndole que le bajase un poco la intensidad a su forma de jugar.

Un día después, Tingler quiso reiterar que ése no fue el caso.

“Tratar de ponerle cualquier tipo de restricciones sería una locura”, comentó Tingler. “La forma en la que juega, esa electricidad… juega pelota de la forma correcta. Es apasionado, trabajador, sus compañeros lo adoran, el staff. Ésas son cosas a las que jamás les pondríamos restricciones”.